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Sostenibilidad en la cadena de suministro

# Episodio 49

En este podcast contamos con la intervención de Clara Casanova, Técnica de Sistemas en EQA España.

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Transcripción

¿De dónde surge la necesidad de medir y controlar la sostenibilidad a lo largo de la cadena de suministro?

En primer lugar, hay una creciente preocupación y demanda por parte de Europa de lo que son nuestros clientes socios comerciales o incluso inversores que, día a día, presiona a las organizaciones a evaluar y mejorar sus prácticas a lo largo de la cadena suministro desde el punto de vista de la sostenibilidad. Qué quiere decir esto, que cada día tomas más fuerzas, se vuelve más importante lo que son las prácticas sostenibles a la hora de tomar la decisión de trabajar o no con un proveedor o de consumir o no ciertos productos, colaborar con ciertos socios. La presión social y de inversión juega un rol importante a la hora de evaluar nuestra actividad y la de nuestra cadena de suministro. Evaluar y mejorar lo que sucede puertas adentro en nuestra organización ya no es suficiente, en este caso tenemos que incluir a toda nuestra academia de suministro y extrapolar en nuestras prácticas y nuestras exigencias en términos de sostenibilidad a todos los eslabones de nuestra cadena de suministro. De nada sirve tener parámetros excepcionales a nivel interno cuando luego externalizamos la contaminación ambiental, las prácticas de trabajo desfavorable, injusticia social entre otras. Eso por un lado y por otro lado hay una creciente presión regulatoria en materia de sostenibilidad, que está obligando a empresas a incorporar la cadena de suministro en los análisis y en los planes de mejora y planes estratégicos. También hay una tendencia hacia la transparencia y la divulgación de los esfuerzos que realizan las empresas para prevenir malas prácticas en sus cadenas suministro.

¿Con qué actores nos encontramos a través de nuestra cadena de suministro?

Algunos de ellos los hemos ido comentando, hay que tener en claro que la cadena de suministro abarca todos los actores implicados a lo largo del ciclo de vida de nuestros productos o de los servicios que brindamos como empresa, es decir, que nos vamos a encontrar desde sujetos dedicados a la extracción y preparación de materias primas, proveedores, fabricantes, distribuidores, servicios logísticos con los que contamos y por último nuestros clientes o consumidores finales. Cada uno de ellos va a tener ciertas prácticas que se pueden evaluar desde un punto de vista social ético y bueno claramente económico también. Estos indicadores que podemos evaluar como empresa los tenemos que tener en mente a la hora de diseñar estrategias y seleccionar nuestros socios comerciales. En este caso la comunicación y la transparencia entre los distintos sectores es clave a la hora de determinar principios y medidas que queremos extrapolar a lo largo de nuestra cadena.

¿Cómo podemos medir la sostenibilidad a través de la cadena de suministro?

Hay una serie de herramientas que podemos aplicar a nivel interno, que a su vez podemos exigir a los actores de nuestra cadena de suministro. Por ejemplo, a nivel ambiental podemos utilizar normas voluntarias, las más conocidas: ISO 14001, o podemos aplicar lo que es la medición de huella de carbono, huella hídrica, programas de gestión energética, ecoetiquetados. Hay un mundo de herramientas que se pueden aplicar tanto a nivel ambiental social y ético.  Lo que tenemos que intentar es cumplir y exigir el cumplimiento de regulaciones obligatorias y dar un paso más aplicando y exigiendo normas y herramientas voluntarias. Cuanta más información tengamos de nuestros proveedores más precisa y real va a ser nuestra huella. Si contamos con un proveedor que ha calculado y verificado su huella sabemos que la información que nos está brindando para la elaboración de nuestro inventario tiene un alto grado de confianza. Entonces, exigir el cálculo y la verificación de una huella a nuestros proveedores implica una mejora en la evaluación conjunta y también facilita la aplicación de medidas de reducción conjuntas y este mismo mecanismo se puede trasladar a cualquier otra herramienta que hemos nombrado anteriormente. Sea aplicarlo nosotros y exigirlo a nivel de nuestros proveedores.

La evaluación de sostenibilidad de nuestros proveedores también se puede realizar implementando un sistema de gestión para compras sostenibles, un procedimiento que se describe en la en la normativa ISO 20400, que se trata de un sistema en el cual se implementa una metodología para la detección de riesgos en nuestros procesos de compras y para la evaluación de nuestros proveedores en términos de sostenibilidad. Se evalúan las compras realizadas desde un punto de vista social y económico, esto permite seleccionar correctamente a nuestros proveedores y asegurar cierto nivel de sostenibilidad a lo largo de nuestra cadena de suministro y de valor. Con este tipo de herramientas se pueden evaluar aspectos ambientales sociales y éticos.

¿Qué nivel de influencia tenemos sobre nuestros socios comerciales o proveedores?

Como empresa, naturalmente, se ejerce cierta presión a proveedores o socios por el simple hecho de ser su cliente. Una empresa tiene control sobre la evaluación y la selección de proveedores con los que va a trabajar y cada vez son más las regulaciones en términos de sostenibilidad obligatorias o voluntarias que las empresas aplican. Es nuestro deber como organización utilizar indicadores de sostenibilidad y claramente indicadores económicos, pero hay que agregar estos indicadores de sostenibilidad o exigir el cumplimiento de normativas obligatorias o voluntarias a la hora de evaluar y escoger las empresas con las que vamos a trabajar, de esta forma podemos asegurar el menor impacto posible en nuestra cadena de suministro y apostar por la mejora continua. No es algo que una empresa pueda controlar al 100%, pero sí que se puede presionar para que los estándares de sostenibilidad se propaguen a través de la cadena de suministro.

¿Hay alguna normativa obligatoria o voluntaria que promueva la sostenibilidad en la cadena de suministro?

Hoy en día contamos con la Ley 11/2018, que obliga a ciertas empresas a comunicar todo lo relativo a la información no financiera y de diversidad. El conjunto de información que tienen que presentar incluye cuestiones ambientales, sociales y relativas al respeto de derechos humanos y lucha contra la corrupción. Esta información la tienen que verificar, tiene que estar verificada por una tercera parte y posteriormente se publica para que puedan acceder las partes interesadas. Esta normativa que mencionamos está vigente, pero no abarca necesariamente la cadena de suministro en su totalidad. En 2023 se prevé la entrada en vigor de una directiva de la Unión Europea sobre debida diligencia en materia de sostenibilidad empresarial. La directiva tiene como objetivo principal fomentar en términos de comportamiento empresarial sostenible y responsable a lo largo de la cadena de suministro, de las distintas cadenas de suministros mundiales y para lograrlo establece mecanismos de determinación prevención y reducción de los efectos adversos en temas vinculados a derechos humanos y el medio ambiente. Dentro de sus objetivos más específicos se destacan la erradicación de prácticas vinculadas al trabajo infantil y explotación laboral y la prevención o en su caso reducción de la contaminación y pérdida de biodiversidad global.

 Afectados por esta directiva: se dividieron las empresas en dos grandes grupos. Empresas que se verían implicadas en el primer grupo corresponde a aquellas empresas con más de 500 empleados y más de 150 millones de euros en volumen de negocios neto y el segundo grupo se compone por empresas de más de 250 empleados y más de 40 millones de euros en volumen de negocios neto. Son empresas más pequeñas cuando hablamos de volumen de negocios neto, sería el negocio global para el caso de empresas de la Unión Europea o negocios llevados a cabo en Europa para empresas extranjeras. En el caso del segundo grupo, con empresas un poco más pequeñas, la aplicabilidad de esta normativa será 2 años posterior a la del Grupo 1, ósea, que tienen dos años para estudiarse bien la normativa y aplicarla por tasas. Estas empresas van a tener que hacer un análisis para determinar si existen o no impactos en los ámbitos de Derechos Humanos, medioambiente y biodiversidad a lo largo de su cadena de suministro, entonces van a tener que propagar esos análisis en los distintos eslabones de la cadena de suministro y en el caso de que detecten algún riesgo o impacto deberán elaborar una estrategia de debida diligencia para reducir, o en su caso erradicar, dicho riesgo o impacto. Adicionalmente, las empresas pertenecientes al Grupo 1, las más grandes, deberán demostrar que sus estrategias de negocio estén alineadas con limitar el calentamiento global a 1,5 º centígrados como lo establece el acuerdo de París. Estamos a la espera de que entre en vigor dicha Directiva y que la incorpore la legislación nacional. Creo que será un gran avance con respecto al control y la mejora continua en cuanto a prácticas sostenibles en la cadena de suministro.

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