Optimizando el Impacto positivo a través de la verificación

Las empresas hace tiempo que han dejado de ser meros espectadores de su entorno y son cada vez más las que quieren -o se ven obligadas a- demostrar su impacto positivo no sólo como una propuesta de valor añadido y de reforzamiento de marca, sino de compromiso con la sociedad y su entorno.

Relevancia de la Agenda 2030 y del Impacto

La Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se han convertido en una guía para empresas y entidades comprometidas con la sostenibilidad. La Comisión Europea ha destacado que la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, son un principio fundamental de Tratado de la Unión Europea y un objetivo prioritario en sus políticas.

En este contexto de transformación normativa a diferentes escalas y liderada a nivel mundial por la Unión Europea, la verificación y validación del impacto empresarial se erige como una herramienta esencial para medir y asegurar contribuciones significativas a los ODS. Porque contribuir a los ODS supone fortalecer e impulsar el desarrollo sostenible y las políticas ESG.

EQA hace tiempo que venimos desarrollando esquemas propios para el alineamiento y contribución con los ODS, así como de verificación de impacto y, al mismo tiempo, participamos activamente en proyectos nacionales o internacionales como, por ejemplo, el programa piloto de aseguramiento en impacto en ODS que está desarrollando el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La Importancia de medir el impacto

Recientemente el diario elEconomista.es publicaba un reportaje titulado “La inversión de impacto crece y espera superar los 1.200 millones en 2024”, en este se detalla que los fondos de capital privado en inversión de impacto han tenido una tasa de crecimiento superior al 100% en los últimos años y su crecimiento está siendo extraordinario desde 2020.

La medición del impacto empresarial no es solo una tendencia, sino una necesidad en la era de la sostenibilidad y, con el alineamiento con los ODS las empresas pueden no solo contribuir al bienestar global, sino también fortalecer su propia sostenibilidad a largo plazo. Pero, la gran pregunta es…

¿Cómo desarrollo una metodología de medición adecuada?

El desarrollo de metodologías para medir el impacto es el primer paso. Las opciones son casi infinitas en metodología de medición: la metodología Social Return of Investment (SROI), la propuesta de European Venture Philanthropy Association (EVPA) u otras que llevan a cabo a través de análisis backwards mapping como la Teoría del cambio. Por lo tanto, lo importante no será tanto la metodología en sí, sino que su aplicación se adapte al contexto, a las necesidades y a las capacidades de la organización. En este aspecto, la validación de estas metodologías por un tercero independiente nos garantiza su efectividad y alineación con la estrategia empresarial.

La validación no solo implica un estudio de la precisión técnica, sino también de la relevancia contextual. Alinear las metodologías adecuadamente con la estrategia y los grupos de interés, nos asegura que nuestro enfoque será integral y completo.

Una vez validada nuestra metodología, será el momento de desarrollarla y de abordar la medición de resultados.

La medición implica responder a preguntas cruciales: ¿existe una demostración científica sólida del impacto con los datos propuestos? ¿he desarrollado adecuadamente la metodología propuesta?, ¿los datos me aportan información relevante para entender el impacto que genera mi organización?

Indicadores de medición y Agenda 2030

La medición del impacto nos exige disponer de indicadores que nos aporten datos sobre este. Estos indicadores nos proporcionan una oportunidad de alineamiento y medición de contribuciones a los ODS.

Son ya numerosos organismos nacionales e internacionales que nos aportan un alineamiento entre las Metas de los ODS y indicadores para la medición de su desempeño. El Instituto Nacional de Estadística (INE) o Global Reporting Initiative (GRI) nos ofrecen herramientas que nos serán muy útiles para determinar qué indicadores son adecuados para medir nuestro impacto en cada uno de los ODS y sus Metas.

Evaluar y priorizar los ODS con los cuales la organización impacta es un paso crucial. La alineación estratégica con estos objetivos define la dirección y el propósito de las acciones empresariales. Por lo tanto, integrar los ODS en nuestra metodología de medición y verificación de impacto, será una oportunidad que no solo contribuirá al alineamiento con la Agenda 2030, sino que nos ayudará a priorizar y a mejorar la identificación y gestión de riesgos con carácter integrado.

La rigurosidad y la credibilidad del impacto

En este aspecto, EQA, como entidad acreditada, contamos con programas de validación y verificación de impacto alineados con los ODS y la Agenda 2030 que permiten que las organizaciones acrediten que su impacto, además de contribuir positivamente a aspectos sociales o medioambientales, está alineado y contribuye con la Agenda 2030 y los llamados Objetivos del Milenio.

La validación de las metodologías de medición de impacto y las verificaciones del impacto de las entidades suponen un paso importantísimo en el empeño por aportar credibilidad y rigor a nuestro trabajo en la organización, además, la validación y verificación mediante medidas innovadoras nos permite también aportar un valor añadido aportando a la organización objetivos y propuestas para el desarrollo de sus programas de mejora continua y de su fortalecimiento del impacto positivo.

 

 

Mauro Colomina i Soler

Mauro Colomina i Soler

Técnico de Finanzas Sostenibles y Responsabilidad Corporativa en EQA

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